Yoga

La actitud es crítica en el Yoga

El Yoga es un camino desde el interior del ser humano hacia el exterior. Las posturas o asanas, son la expresión o reflejo de algo intangible dentro de cada ser humano: creatividad, corazón, conciencia, intención, actitud…
Bajo mi punto de vista, el objetivo no es conseguir una bella foto en una asana, ni siquiera hacer las asanas perfectamente. Mi visión, es que el yoga es el practicante y su relación con la vida con el mundo. Uno de las disciplinas/herramientas del yoga son las asanas. Con ellas se puede despertar al observador para verse en la postura y ser consciente de que se siente en ella y de cómo funciona nuestra mente y conocernos profundamente. Durante la práctica se puede observar: ¿Existen pensamientos? ¿La atención es mantenida el tiempo o por el contrario se dispersa? ¿Hay dialogo interno? ¿Cómo es?
Esta capacidad de observar sin juzgar, sin esperar, sin forzar hasta puntos lesivos. No tiene nada que ver con el tono muscular ni con la forma física. Si no, con lo la actitud por ello cultivar la actitud que despierta la consciencia es vital. Es más, desde esta perspectiva de valorar lo que sucede dentro frente a la expresión física, se puede afirmar rotundamente que el yoga es para todos. El hecho de hacer asanas más avanzadas no implica que el yoga sea mejor. Por coger un ejemplo supongamos, que el campeón del mundo de boxeo thailandes decide hacer yoga para mejorar aún más su excelente elasticidad y poder así golpear mucho más contundentemente a su rival e infringirle un mayor daño. Dada su gran forma física y su elasticidad, seguro que es capaz de ejecutar asanas estéticamente hermosas ¿Pero realmente estaría practicando yoga?
Esta es la razón por la actitud para muchas escuelas, es el aspecto más importante de la práctica del yoga, más que la respiración o que las posturas, más que el conocimiento, más que la devoción.
La actitud, con la que se participa en la práctica, crea el contexto para la práctica. Es la base de toda la Sadhana (disciplina o práctica). Y es la actitud, cómo vives en el interior, lo que te puede acerca a ser un yogui o el camino que desees seguir. La forma física es una cosecuencia de una correcta actitud que llegará con el tiempo o no, pero el trabajo no pasa por compararte con el resto de practicantes si no de disfrutar del camino.

Lo bueno de la actitud es que podemos elegir que actitud tener frente a la práctica y la vida.
En una clase guiada, no se puede elegir la secuencia de las posturas enseñadas por el profesor, o cuánto tiempo se permanece en las asanas o posturas. No elegimos como de acortados están los isquiotibiales, las caderas, los hombros… No elegimos muchas cosas en la práctica y esta bien. Lo que si podemos elegir y controlar, es nuestra respiración y llevarla poco a poco a ser profunda y relajada y nuestra actitud.
La relación entre actitud e intención
Las acciones se pueden realizar con una intención y establecer una intención consciente para nuestra práctica es una sana costumbre. La intención puede ser ofrecer su práctica al sufrimiento de toda la humanidad, o simplemente sentirse mejor. La intención personal ayuda a formar la actitud y establece la dirección de toda la práctica. Todo lo que se hace en la alfombra no es sólo la forma de nuestra intención, sino también un reflejo de la intención. La intención y la actitud están íntimamente ligadas.
La práctica del yoga no se resume en la esterilla es una práctica para la vida. La actitud, puede ser más importante que los hechos o resultados. Por ejemplo si consigo resultados positivos para mí desde una actitud negativa hacia los demás es muy probable que me nutra menos que no tener esos frutos y vivir desde una actitud en paz conmigo mismo y los demás. La actitud puede ser más importante que el pasado, que la educación, que el dinero, que las circunstancias, que lo que otras personas piensan, dicen o hacen. Es más importante que la apariencia, los dones o el talento. La vida cambia, surgirán compañías y quebrarán, los trabajos pueden ir y venir, los hogares continuarán o no. Pero lo que sí sabemos es que cada día tenemos la opción de decidir con respecto a la actitud con la que abrazaremos ese día. No podemos cambiar nuestro pasado. No podemos cambiar el hecho de que la gente actuará de cierta manera. No podemos cambiar lo inevitable. Pero si podemos aprender con la práctica de yoga a aceptar sin juzgar y a cultivar nuestra actitud frente a la vida.
Un pequeño porcentaje de la vida es lo que sucede, la mayoría es como interpretamos los hechos y como reaccionamos ante ellos. Quizás no podemos decidir todos los hechos que acontecen pero si podemos trabajar la actitud y como los interpretamos.
La esterilla es un laboratorio controlado donde poder empezar a trabajar nuestra actitud para poder luego trasladarla al resto de la vida. No esperes más y toma consciencia y elige tu actitud e intención.

+Info

Jon Usandizaga

Llevo casi 20 años en el mundo del desarrollo personal y el yoga entre otras formaciones resalto: Yoga: Profesor de Hatha Yoga por Alborán y GFU. Asthanga Yoga por Asociación Internacional de Profesores de Yoga Sadhana. Psicología: Terapeuta Transpersonal por la Escuela Española de Psicología Transpersonal, Terapeuta Gestalt por Ananda Psicoterapia, Formado en PNL (Programación Neurolinguistica) por IPH y en Terapia Sistémica por Psicogestalt. Graduado en Psicología por Saint Louis University (Missouri - USA). Terapias: Maestro de Reiki Usui

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